No pretendo hacer único e irrevocable, un discurso que como tantos otros sean proclives a miles de interpretaciones, de referencias, de  hechos que refuten o ajusten mis palabras. Pretendo exponer aquello que por días se ha posado en mi mente y la martilla hasta lacerarla. Miles de razonamientos cuya equidad parece dar ventajas a los míos – sin que yo tenga el más mínimo derecho de juzgar a nadie-, se agolpan y hoy salen a la luz. Aquel discurso que sobrepasa el producto de la racionalidad e intenta materializarse  en algo más que palabras.

El lenguaje habla. ¡Cuan injusto sé es con la persona que se ama! No siempre por supuesto, pero generalmente sí. Amar merece el apelativo de hacer todo por el bienestar integral del otro.  ¿Es qué acaso joderte solo significa golpearte física y mentalmente hasta lacerar tu cuerpo y tu alma?. ¿Es que acaso joderte es sólo una condición que invita a ver al otro desvalido?. Retenerte a mi lado, también significa joderte; cuando tienes mil oportunidades de ser feliz y yo te hato a la mía. Cuando me aferro a ti, por que tú eres mi vida y como aún no eres capaz de entenderlo te someto a mi decisión. Cuando no soy capaz de separarme de tus ojos, del calor de tu cuerpo, de tu lenguaje, pero tampoco puedo ofrecerte mejores expectativas de vida. Sí, por supuesto que hablo de oportunidades materiales, aquello con lo que crecí y por ser normal para mí, creo que debe serlo para ti. Pero claro, también me refiero al amor, que otros pueden brindarte; porque podrías dejar de amarme; y eso es lo peor que podría pasarme.

Te jodo la vida, cuando tengo MIEDO, del que nadie me puede culpar, pero que  lo disfrazo con mentiras que ya me creí: yo he estado aquí desde que te vi por primera vez, yo te entregue mi cuerpo –aunque no me lo pediste- pero yo lo hice, por ti; yo, y no ELLOS. ¿Por qué ahora pretenden arrancarte de mi ser? ¿Por qué no se llevan a los otros; tú, mi tesoro.

Desde la periferia, ¡qué razones más validas son aquellas!; pero sé  de mi engaño,  sé que te jodo. Mi amor debe ser tan grande  que así el miedo, la ira, el dolor, el egoísmo me carcoma el amor; debo dejarte ir. Y me pregunto ¿es que el amor acepta miedo, envidia, celos?. Me respondo sí claro., miedo a perderte, celos de  ellos que quieren apartarte de mi lado, envidia de no tenerte.

El universo acepta que el amor sea posesión, pero yo me niego, aunque ello signifique aniquilarme.

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